miércoles, 18 de noviembre de 2015

Las cosas que me ha enseñado Buenos Aires

Yana Williams
Profesora Estela Kallay

Las cosas que me ha enseñado Buenos Aires

            Yo decidí venir a Buenos Aires el año pasado, sabía que quería ir a un país latinoamericano porque había estudiado español 5 años en la escuela. También, ya había visitado América Central, entonces quería ir a Sudamérica. Me interesó el hecho que Buenos Aires es una ciudad grande y parecida a una ciudad europea. También quería conocer la Patagonia y escalar montañas. Además, las personas con quien hablaba sobre Argentina me decían (correctamente) que me iba a encantar Buenos Aires por la arquitectura, la naturaleza y la mezcla de culturas.
 En la universidad, mi especialidad son los estudios globales y por eso elegí el tema de los derechos humanos. A mí me interesan los temas de la sociedad y los problemas del mundo de hoy. No sabía mucho sobre derechos humanos en general y además no sabía mucho sobre la historia de transgresiones a los derechos humanos en Argentina. Nunca había aprendido nada sobre este país y sabía que aprender cosas sobre un país mientras estoy viviendo allí sería la mejor manera.
La vida en Buenos Aires es una vida ágil y vibrante. Vivir en una ciudad grande como Buenos Aires es difícil al principio porque hay muchas perosnas en las calles y el transporte público siempre está lleno, con mucha gente. También, es una ciudad especial porque en todas partes hay una gran diversidad de personas. Conocí a porteños con padres de otros países, como España o Perú. Finalmente, el castellano que se habla acá es muy diferente del español que aprendí en Estados Unidos y a mí me parece muy lindo el sonido de las palabras cuando la gente habla.
Además, necesitaba acostumbrarme a la vida de la noche porque la gente de Buenos Aires casi nunca duerme. Pero tomé siestas y por eso podía salir tarde a la noche. La comida de Argentina es muy rica y al fin me gustó el mate. También, los profesores de Argentina son muy diferentes de los profesores de los Estados Unidos. Acá, los profesores están muy interesados en sus estudiantes y tratan de conocerlos bien. En fin, me he acostumbrado a la vida de Buenos Aires en las siete semanas que me quedé acá.
En el programa de derechos humanos, aprendí mucho sobre las transgresiones que hubo, un tema que no conocía antes. Supe que hubo una dictadura militar que empezó en el fin del siglo XX. Con la ayuda de los Estados Unidos, el gobierno de Argentina implementó el neoliberalismo, un grupo de leyes que apoyó el mercado libre y la desregulación. Hubo tres juntas militares involucradas con las transgresiones a los derechos humanos. Si alguien era un “subversivo”, es decir, alguien que no estaba de acuerdo con el gobierno, los militares lo secuestraban y resultaba desaparecido.
Había varios centros clandestinos de detención, como la ESMA, que es el más grande. Allí, los militares llevaban a las personas secuestradas y las torturaban. Hasta  tiraron gente desde los aviones al río: esos también son ‘los desaparecidos.’ La cantidad de gente desaparecida es cerca de 30.000. La organización CONADEP tiene evidencias concreta de la desaparición de 9.000 personas. Todavía están peleando en la justicia contra las personas responsables de estos crímenes.
Hay muchas organizaciones creadas para combatir las transgresiones a los derechos humanos. Por ejemplo, las Abuelas de Plaza de Mayo es un grupo de mujeres cuyos hijos resultaron desaparecidos. Ellas tratan de recuperar a sus familias y encontrar a sus nietos, que crecieron con familias de militares después de la desaparición o matanza de sus padres. También cada jueves, las Madres circulan por la Plaza de Mayo cantando y mostrando fotos de sus hijos desaparecidos. Además, hay un grupo H.I.J.O.S, Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio, que se formó en 1995 en Córdoba y, al principio, los miembros eran solamente hijos de desaparecidos, ahora, el grupo incluye a cualquier persona que quiera apoyar este movimiento social.
En fin, mi experiencia en Buenos Aires fue muy diferente de lo que esperaba. Me acostumbré a la vida diaria muy rápidamente y sé que las experiencias que tuve acá son muy importantes con relación a mi futuro profesional. En el futuro, quiero trabajar como abogada o embajadora para defender los derechos humanos en el mundo. Este programa me ayudó a enfocarme en un tema específico y me da ideas de lo que quiero estudiar en los próximos años. Además, vivir acá me ayudó mucho a aprender y hablar el castellano. Tengo confianza en la idea de que poder hablar en castellano con fluidez me ayudará mucho con mis esfuerzos profesionales en el futuro.
            Siempre  deseé vivir en una ciudad grande, gracias a las siete semanas que me quedé acá pude realizar ese deseo. Me enamoré de esta ciudad por la gente, la arquitectura, y las noches infinitas. También, en los Estados Unidos, hago baile clásico, y acá aprendí muchos tipos de baile que antes ni siquiera sabía que existían. La mujer con quien viví acá me enseñaba a cocinar empanadas de queso, la comida más popular de Buenos Aires. Conocí a algunos porteños muy amables y estoy entusiasmada con volver a Argentina en el futuro para quedarme más tiempo.

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